La segunda pista, absolutamente genial, "adelantada a su tiempo" según Perry y con un magnífico Steven al piano era "Lord of the Thighs" (Señor de los muslos). El título era un juego de palabras en inglés con el de la célebre novela del Nobel William Golding "Lord of the Flies" (Señor de las moscas), aunque temáticamente no tenían relación alguna: la letra de Steven no se refería a niños perdidos si no a las atractivas prostitutas que merodeaban por el Ramada Inn, hotel en el que se alojaron durante la grabación del álbum.
Spaced tenía una intrigante melodía vocal y una curiosa letra. Trata aceca de un supuesto holocausto postnuclear, y Woman of the World, cierre de la cara A y en la que se incorporaban un fragmento del Rattlesnake Shake de la banda Fleetwood Mac, completaban el repertorio marchoso propio.
La canción que abría el lado B, S.O.S. (Too Bad), un caliente soul hardorockero de traqueteante ritmo picado con un excelente solo de Brad.
La versión era un clásico destinado a convertirse en cierre obligado de casi todos sus conciertos: el "Train Kept a Rollin'" de los Yarbirds. Una pieza que ha sido tocada por la banda más de seis mil veces y el epítome del espíritu de la banda según Perry. Su primera parte en tiempo más lento y la supuesta y acelerada toma en vivo que le sigue, resultaba bastante estéril respecto a la dinámica que mostraba sobre el escenario, donde Tyler hacia cantar al público la parte "all night long" del estribillo y cuya estructura era utilizada como vehículo de improvisaciones, incorporación de fragmentos de otras canciones e incluso el solo de batería de Joey.
Seasons of Wither, resulta una fantasmal y preciosa balada de lograda atmósfera. Tyler la escribió durante una depresión con una acústica que Joey había encontrado en la basura, de trastes que no se encontraban en buen estado y con la que Steven logró una afinación especial característica. Una joya que tanto la banda como el público aprecian particularmente
Pandora's Box, cierre del disco. En esta canción Joey Kramer se estrena como compositor, un castañazo de boogie con socarrones resabios sexistas en la letra. Los hermanos Brecker, al igual que en Same Old Song and Dance, tocan la parte de viento aquí.